Soy mujer, no una cosa. Me expropian mi cuerpo los proxenetas, los policías, los sindicalistas. Y estoy acá para decir basta. Soy una mujer organizada, y no me refiero a cómo me organizo para planchar, cocinar y fregar. Me organizo para ser una mujer más autónoma y libre. Me organizo porque estoy harta de tanta injusticia. No soy sola contra el mundo y estoy aquí para decir basta. Al Estado le pregunto: ¿por qué no tengo trabajo? ¿por qué no tengo educación? ¿por qué no soy dueña de decidir sobre mi vida y mi cuerpo? Nos quieren conformar con una caja de alimentos, quieren crear dependencia en nosotras a través de programas vacíos que son una atadura humillante para taparnos la boca. Y estoy acá para decir basta.

jueves, 15 de noviembre de 2012

"Los míos eran vómitos cósmicos, siderales... dejaban estelas de comida pegadas en las paredes de los inodoros que visitaba. Después de vomitar, tenía que toser hasta que se me fuera la sensación de "comida atrapada" en algún escondite de mi garganta. Debía lavarme los dientes o comer un chicle de menta, lavarme las manos, secarme las lágrimas provocadas por el esfuerzo y esperar a que los ojos colorados volvieran a ser blancos antes de regresar a la vida normal. Y nadie se daba cuenta de nada. Era increíble: o yo era muy buena actriz y simulaba perfectamente un estado de felicidad natural, o les importaba muy poco para pensar por qué iba tantas veces al baño, me demoraba tanto tiempo y siempre salía tosiendo o carraspeando."

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